lunes, 8 de octubre de 2012

C de Carta José Manuel González.


Pasó…; Pero como pasó…¡¡¡

Pasó. Todo el año soñando con el primer domingo de Octubre, y ya pasó. Bornos se despierta esta mañana aun engalanado. En la cal blanca de las casas señoriales, donde ahora viven las humildes y sanas familias bornenses, aun se refleja la gloriosa sombra de la más grande de las Madres.
Las esquinas del barrio, de la calle Vera+Cruz, de jardín, hasta en la puerta del ayuntamiento aun huele azahar, y las enrejadas ventanas se pelean por retener ese olor el mayor tiempo posible. Si el cielo tiene olor, seguro que huele a nardos, pues a nardos es como huele la mejor de las mujeres.
Estos días han sido un Rosario largo. Un rosario meditado en nueve misterios cada tarde. En un alarde de teología mariana desde las predicaciones, de ferviente devoción popular que se ha visto en las largas colas que se han formado para recibir a Jesús sacramentado. El niño de la Virgen que se hace pan y vino de salvación eterna.
En estos tiempos de proclamas políticas absurdas, donde los políticos utilizan al pueblo llano para tirarse a la calle a defender con los gritos y la violencia unos valores que en la mayoría de los casos, ni los propios manifestantes entienden, ayer el pueblo de Bornos, hizo huelga general, manifestación en defensa de valores, siendo estos en la tarde del domingo una proclama manifiesta de Amor a Dios en la figura de su Madre. María Santísima del Rosario, mediadora de todas las gracias.
Cada balcón se vistió de ropa de Domingo. Mantones colgaduras, una cascada de flores en cada esquina del pueblo, y un mar de vivas donde la pasión desbordada del corazón de los bornichos, se hacía oración y piropos en forma de palabras.
La banda, la banda, todos pensábamos que la banda iba a ser la protagonista, ya aunque fue una maravilla musical digna de la hermosura que iba encima del paso, el protagonista fue sin dudarlo el pueblo de bornos.
La sencillez de las cosas de pueblo, no tienen porque no ser elegantes. Todo lo contrario. Cuando las cosas salen del corazón, no se pueden evitar hacerlas con la mayor elegancia. Y elegancia fue la palabra protagonista de la tarde, de día de ayer.
Pasó el día de la Virgen, y además de los que se rezan en la aurora de los domingos de octubre, Bornos tiene ahora el mayor de los regalos. Un año entero de espera donde hay que llevar a la Virgen en el corazón y el corazón por un ratito diario cada día en las manos, en forma de cuentas, que no haya bornicho que no sepa rezar el rosario…¡¡¡
Los enfermos vieron ayer como su Madre fue a su casa a visitarlos. Los niños, los hombre, los padres, los amigos que tuvieron la suerte de ir bajo el paso, siendo los pies de la Virgen estarán varios días doloridos, pero sin poder borrar la sonrisa de sus caras. Ellos son los que la tienen más cerca, y no hay mayor orgullo, que ese.
Mil y un detalles en definitiva, que hacen de este despertar tras la fiesta, que todos tengamos en nuestro interior la más dulce las resacas, la que nos deja el amor de nuestra Madre.
Y si no es poco lo que nos ha regalado estos días, hoy María se ha bajado del paso, mediar al Señor por nuestros difuntos, y recibir el amor de su pueblo en el solemne besamanos.
Privilegiada tu villa de Bornos, pues Dios ha hecho cosas grandes por ti, al regalarte como Madre y Patrona, a la Virgen del Rosario.

José Manuel González. 

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